La avispa asiática: la invasora que tiene en jaque a nuestros polinizadores
Si últimamente oyes hablar más de la cuenta de la «avispa asiática» o «avispa de patas amarillas», no es casualidad. 2026 está siendo uno de los años con mayor presión de esta especie invasora en España, especialmente en Galicia y en toda la cornisa cantábrica. Te contamos qué es, por qué es tan eficaz como depredadora y qué está pasando ahora mismo con ella.
¿Qué es la Vespa velutina?
La Vespa velutina nigrithorax, conocida popularmente como avispa asiática o avispa de patas amarillas, es originaria del sudeste asiático. Desde 2004-2005 que llegó a Europa por Francia, se ha expandido de forma imparable por buena parte de Europa occidental, y en España se detectó por primera vez alrededor de 2010, entrando por el norte a través de los Pirineos.
Se la distingue de otras avispas y avispones por su cuerpo oscuro, casi negro, con una franja amarilla ancha en el último segmento del abdomen, y por sus características patas amarillas en el extremo (de ahí uno de sus nombres populares). No debe confundirse con el avispón europeo (Vespa crabro), más grande y de tonos anaranjados, ni con el avispón oriental (Vespa orientalis), otra especie invasora que avanza sobre todo por el sur de la península.
Curiosidades de una cazadora muy especializada
- Nidos con dos vidas. En primavera, la reina fundadora construye un nido primario, pequeño (del tamaño de una pelota de tenis) y a menudo oculto en aleros, cobertizos o vegetación baja. Si prospera, la colonia se traslada a un nido secundario, mucho mayor (puede superar el metro de altura), con forma esférica u ovalada y una característica entrada lateral, normalmente en la copa de árboles altos.
- Cazadora al vuelo. Es capaz de mantenerse «en stationary flight» frente a la piquera de una colmena, esperando a que salga una abeja para capturarla en pleno vuelo. Puede llegar a devorar decenas de abejas al día por individuo, lo que convierte a una colonia numerosa en una amenaza seria para un colmenar.
- División del trabajo perfecta. Al principio de temporada, las reinas fundadoras buscan alimentos azucarados y fermentados; en verano y otoño, cuando la colonia ya está formada, las obreras necesitan proteína para alimentar a las larvas, y ahí es cuando más acosan a las colmenas.
- No es agresiva por naturaleza, salvo si se siente amenazada cerca del nido: la inmensa mayoría de los incidentes con personas ocurren al toparse, sin saberlo, con un nido oculto durante labores de poda, desbroce o jardinería.
El impacto: abejas, cultivos y economía rural
El efecto más conocido de la Vespa velutina es la presión que ejerce sobre las colonias de abejas melíferas. Una colmena sometida a un acoso continuado reduce su actividad de pecoreo, produce menos miel, se debilita de cara al invierno y necesita más alimentación suplementaria y más trabajo del apicultor para sobrevivir.
Pero su impacto va más allá de la apicultura profesional. La Vespa velutina también depreda sobre polinizadores silvestres y otros insectos, lo que la convierte en una amenaza para la biodiversidad y, por extensión, para la polinización de cultivos que dependen de ella. En un contexto en el que la salud de los polinizadores es clave para la producción agrícola, cualquier presión adicional sobre las poblaciones de abejas y otros insectos beneficiosos tiene un efecto en cadena sobre el campo.
Conectados con la tierra, también frente a las amenazas del campo
Casos como el de la Vespa velutina recuerdan por qué el equilibrio entre ciencia, tecnología y agricultura es tan importante. Entender bien a las especies que amenazan a nuestros polinizadores y a nuestros cultivos es el primer paso para protegerlos de forma eficaz y respetuosa con el entorno.
En Biotecarios somos conscientes de la magnitud de esta amenaza y de la preocupación que genera entre apicultores y agricultores. Por eso apostamos siempre por soluciones naturales preventivas, basadas en la monitorización temprana mediante trampas de feromonas y en el control biológico a través de los enemigos naturales y la confusión sexual. Porque proteger a nuestros polinizadores también es una forma de estar conectados con la tierra.
