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Todas las claves para proteger tus cultivos de las heladas 

Es fundamental ser conscientes de que la temperatura desempeña un papel esencial en todo el ciclo de desarrollo de las plantas. Las bajas temperaturas, como las heladas o la congelación, ejercen un impacto perjudicial en los cultivos hortícolas tanto al aire libre como en invernadero, ya que impiden que las plantas realicen sus procesos metabólicos de manera óptima, afectando así a su ciclo de vida. 

Este fenómeno de alteración que experimentan las plantas al enfrentar temperaturas extremadamente altas o bajas se conoce como estrés térmico. El estrés térmico por frío se manifiesta a temperaturas entre 15 y 0 ºC y, por debajo de esta última, se produce generalmente la muerte celular debido a la formación de cristales de hielo en las células vegetales. 

En el caso de las plantas, una temperatura inferior a 10 ºC se considera una temperatura por debajo del óptimo de crecimiento. La disminución de la temperatura provoca que el agua en las células se congele y se expanda, ejerciendo una presión tan intensa que puede dañar los tejidos vegetales. El daño real a las plantas no es tanto la temperatura fría en sí, sino la formación de hielo, y la gravedad del daño depende principalmente de la velocidad y la intensidad del enfriamiento antes de la congelación. 

¿Cuál es el impacto de las heladas en los productores agrícolas?

Las consecuencias de las temperaturas extremadamente bajas, como las heladas o la  congelación, en las plantas conducen a una reducción en la productividad o, en algunos casos, al fracaso total del cultivo debido a daños directos o a un retraso en su maduración. Estos daños pueden manifestarse de diversas formas, tanto a nivel visual como fisiológico. 

En cuanto a los síntomas visibles, se incluyen:

  • Marchitez. 
  • Lesiones necróticas. 
  • Lesiones superficiales en hojas y frutos. 
  • Picaduras superficiales. 
  • Curvatura. 
  • Caída y arrugamiento anormal de las hojas. 
  • Agrietamiento. 
  • División. 
  • Muerte regresiva de los tallos. 
  • Maduración anormal. 
  • Pérdida de clorofila. 
  • Decoloración de la superficie. 
  • Pérdida de vigor. 
  • Reducción del crecimiento. 
  • Muerte de la planta. 

Por otro lado, dentro de los efectos fisiológicos se pueden destacar:  

  • Cese del flujo protoplásmico. 
  • Disminución de la actividad fotosintética. 
  • Pérdida de la semipermeabilidad de la membrana. 
  • Fuga de iones. 
  • Disminución de la actividad de varias enzimas. 
  • Inhibición de la síntesis de clorofila. 
  • Aumento de la frecuencia respiratoria post enfriamiento. 

¿Qué soluciones existen para proteger los cultivos?

Es importante tener en cuenta que algunos cultivos son más sensibles al frío que otros y algunas especies incluso requieren bajas temperaturas para su desarrollo. Además, el daño varía según la etapa de crecimiento de la planta. 

Existen diversas estrategias para proteger los cultivos de las heladas, que se pueden dividir en sistemas de control pasivos y activos. 

Los sistemas de control pasivos son los preventivos y se implementan antes de que ocurran las heladas. Una de las medidas más efectivas es el uso de bioestimulantes que preparan a las plantas para resistir las bajas temperaturas. Además, también tenemos acciones de planificación como la elección del lugar de cultivo o del propio cultivo, hasta técnicas propias de la agricultura protegida como el uso de cubiertas vegetales o mallas protectoras que también resultan eficaces. 

Sin embargo, los sistemas de control activos se ponen en funcionamiento cuando las heladas son inminentes o ya han comenzado. Estos sistemas implican la aplicación de calor para evitar que la temperatura alcance niveles dañinos. Se utilizan métodos como calefactores, riego por aspersión o torres de ventilación. No obstante, es importante mencionar que estos sistemas suelen ser más costosos en términos de implementación. 

En Biotecarios, nuestro principal objetivo es proteger nuestras explotaciones agrícolas. Por eso, ofrecemos diversas soluciones tecnológicas, naturales y sostenibles para prevenir las heladas y fomentar la biodiversidad de nuestros cultivos con el fin de aumentar su productividad. 

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